En muchos países y regiones del mundo se observa una tendencia al alza en cuanto medidas regulatorias. Los objetivos de sostenibilidad más ambiciosos impulsados por los gobiernos, junto con los efectos de la pandemia de COVID y de la guerra en Ucrania, están modificando las reglas de juego aplicables en los mercados en relación con el uso de los productos.
Las empresas que operan a escala internacional se enfrentan a una gran cantidad de nuevas normativas, y a menudo resulta difícil dominarlas todas. Un ejemplo es el nuevo reglamento de la UE sobre refrigerantes, y que también afecta a los refrigeradores para envolventes.
Ya se trate de subvenciones masivas de política industrial en el marco de la Inflation Reduction Act en EE. UU., de dificultades sistemáticas para acceder a los mercados asiáticos o de normativas especiales para la importación de productos al Reino Unido como consecuencia del Brexit, los ejemplos de medidas regulatorias son tan diversos como omnipresentes.
El endurecimiento de las medidas de la Unión Europea para proteger el clima y el medio ambiente también tiene consecuencias de gran alcance para la industria. Las normativas existentes aplicables a los productos se están revisando con una mirada mucho más crítica.
1. Análisis detallado de los refrigerantes
El año pasado, por ejemplo, se inició una revisión de la normativa que regula el uso de determinadas sustancias presentes en los refrigerantes.
En concreto, las sustancias objeto de análisis son los gases fluorados de efecto invernadero y las denominadas “sustancias químicas eternas”: sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS. Estas sustancias también se utilizan en refrigeradores y chillers.
En ambos casos, se introducirán restricciones en los próximos años, aunque ya se ha acordado que se aplicarán periodos transitorios contractuales en relación con el reglamento sobre gases fluorados.
Sin embargo, algo está absolutamente claro: fabricantes como Rittal tendrán que desarrollar alternativas.
2. Complejidad creciente
La situación se está volviendo cada vez más compleja, especialmente para las empresas que desarrollan y fabrican productos globales. Cuantas más normativas nacionales y regionales deben afrontar las compañías con ventas y servicio a escala mundial, más tiempo y costes requieren los procesos subyacentes.
Además, en la mayoría de los casos, no se trata únicamente del producto en sí. En todo el mundo, los clientes se benefician de soluciones de sistema y de la estandarización; es decir, de una amplia cartera que combina una funcionalidad coherente con la máxima calidad.
Sin embargo, cuando se introducen constantemente nuevas normativas en distintos mercados, la gestión del negocio diario se vuelve cada vez más complicada.
¿Y ahora qué? “Los cambios en las condiciones siempre representan también una oportunidad”, afirma Philipp Guth, CTO de Rittal. “Las pymes, en particular, han adoptado realmente esta mentalidad. Se trata de actuar en interés de los clientes y ofrecer soluciones”, continúa.
Para profundizar más en el tema, entrevistamos a Philipp Guth en profundidad:
Como CTO de Rittal, ¿cuál es tu visión sobre el aumento global de las medidas regulatorias?
Philipp Guth: No cabe duda de que en los últimos años hemos observado un fuerte incremento, y creo que hay dos motivos principales. En primer lugar, estamos viendo una fragmentación de la economía global en grandes bloques, y estos bloques intentan aislarse unos de otros introduciendo sus propias regulaciones. A menudo, esto implica especificaciones técnicas que repercuten directamente en nuestros productos.
El segundo motivo es que la protección medioambiental y climática está adquiriendo cada vez más importancia. Si a este factor le sumamos los elevados estándares de seguridad de producto que siempre han sido aplicables, el resultado son unos requisitos mucho más exigentes para nuestros productos que en el pasado, incluidos aspectos específicos de determinadas regiones y países.
Como consecuencia, debemos adaptarnos a estos requisitos normativos no solo durante el desarrollo de nuevos productos, sino también en las actualizaciones de producto y en el servicio que ofrecemos a lo largo de todo el ciclo de vida del producto; es decir, también en el caso de productos ya existentes. Esto requiere más tiempo y supone mayores costes, ya que los procesos de homologación también son más complejos.
Tomemos como ejemplo la normativa de la UE sobre refrigerantes. ¿A qué nuevo escenario se enfrentan fabricantes de refrigeradores como Rittal?
Guth: El foco está puesto en refrigerantes que la industria lleva utilizando desde hace mucho tiempo y que están presentes en numerosas aplicaciones cotidianas, como frigoríficos, máquinas de hielo y equipos de aire acondicionado. Nosotros también utilizamos estos refrigerantes en nuestros refrigeradores y sistemas de refrigeración líquida para envolventes, maquinaria y centros de datos.
El grupo de sustancias y gases que componen estos refrigerantes es extremadamente eficiente y no combustible; es decir, presentan propiedades prácticas y seguras para su uso industrial. Sin embargo, cada vez existen más reservas respecto a estas sustancias, también conocidas como “químicos eternos”, porque no se degradan en el medio ambiente.
A ello se suma que estas sustancias son perjudiciales para el clima, y su impacto puede ser muy elevado en el caso, muy poco frecuente, de que se produzca una fuga. Para nosotros, en Rittal, esto significa orientar de forma coherente nuestras actividades empresariales hacia la protección del medio ambiente y del clima.
En el futuro, también utilizaremos refrigerantes alternativos, como el propano. Esto implicará mayores requisitos de seguridad, pero es una característica propia de esta sustancia que debemos gestionar adecuadamente.
¿Qué impacto tendrá esto para los clientes de Rittal? ¿Qué preguntas plantean? ¿Y qué respuestas ofrece Rittal?
Guth: Como es lógico, este tema está generando cierta inquietud en el mercado, y la principal preocupación de nuestros clientes tiene que ver con la seguridad. Hoy existe un consenso bastante amplio en que el propano es una de las mejores alternativas a los refrigerantes convencionales.
Todos sabemos cómo manipular propano, ya sea por nuestra experiencia en camping o al utilizar una barbacoa, por ejemplo. Aun así, una sustancia combustible genera preocupación en un entorno industrial en el que es fundamental minimizar los posibles riesgos en el entorno de la máquina.
Por eso estamos trabajando intensamente para disipar estas dudas mediante los conceptos de seguridad y las soluciones técnicas que ofrecemos. No solo desarrollamos tecnología segura, sino que también asesoramos directamente a nuestros clientes en la ingeniería de envolventes, maquinaria y aplicaciones similares.
Este acompañamiento llega hasta la instalación del sistema, teniendo en cuenta la evaluación de riesgos prescrita en el emplazamiento. Además, en aquellos casos en los que el uso de propano no sea aconsejable, existen soluciones alternativas, como el uso de chillers instalados a cierta distancia del sistema y combinados con intercambiadores de calor aire/agua.
En resumen: garantizamos la máxima seguridad para nuestros clientes.
¿Qué impacto tienen las distintas regulaciones internacionales en el desarrollo de productos de Rittal?
Guth: Nuestro objetivo es, y seguirá siendo siempre, desarrollar productos globales. Una vez vendidos, nuestros productos pueden desplazarse de un lugar a otro, por lo que, en general, no podemos prever cuál será su destino final. Por eso es esencial que nuestros equipos puedan funcionar en cualquier parte del mundo.
Precisamente por este motivo, gestionar tantos requisitos regionales distintos, que a menudo difieren completamente entre sí, supone un reto para nosotros. Por ejemplo, podría darse el peor escenario: que en Europa tuviéramos que utilizar refrigerantes alternativos que todavía no estuvieran homologados en Estados Unidos.
En ese caso, en la práctica, quedaría descartado disponer de equipos válidos para ambas regiones. Tendríamos que fabricar nuestros equipos en dos ubicaciones distintas y nuestros clientes solo podrían utilizarlos en regiones específicas. Estamos trabajando activamente para evitar que se produzca esta situación.
En términos generales, como empresa global, ¿cómo afronta Rittal los cambios regulatorios?
Guth: Seguimos muy de cerca todo lo que ocurre a nivel mundial en materia de regulación. Además, estamos ampliando constantemente nuestra red para estar lo más cerca posible de estos desarrollos y participar en el proceso legislativo como parte interesada afectada.
Aunque esto supone una gran carga de trabajo, no lo consideramos una molestia. Al fin y al cabo, las directrices políticas suelen reflejar la voluntad de la sociedad, y esto siempre ha sido motor de cambio.
Como empresa plenamente consciente de sus responsabilidades, formamos parte de esta sociedad y orientamos nuestras acciones en consecuencia, especialmente cuando se trata de proteger a las personas y nuestro entorno.
Con este principio en mente, en Rittal trabajamos día a día para ofrecer los mejores productos y soluciones posibles, de modo que tanto nosotros como nuestros clientes podamos avanzar hacia un futuro de éxito.