1. Diseño higiénico en armarios eléctricos
En los últimos años hemos acompañado a varios clientes del sector alimentación y farma en un viaje que parece sencillo sobre el papel y se complica en el detalle: lograr que los cuadros eléctricos higiénicos convivan con lavados intensivos sin multiplicar averías ni tiempos muertos. Escuchamos a producción, mantenimiento y calidad decirnos lo mismo:
“Queremos limpiar más y mejor, pero sin que el lavado se lleve por delante nuestros cuadros eléctricos”.
Ese reto nos ha llevado a diseñar y madurar una gama Hygienic Design (HD) que no se queda en “poner inox”, sino que reinterpreta el armario desde la óptica de la limpiabilidad verificable, la estanqueidad en entornos de lavado intensivo (wash‑down) y la conformidad con las normas que rigen un conjunto eléctrico moderno.
2. Más allá del inox: el diseño higiénico y la limpiabilidad
Cuando se evalúan soluciones para salas con CIP/SIP (limpieza automatizada/esterilización ‘in situ’), tan importante como el material es el diseño higiénico, que debe cumplir dos principios:
- Evitar retenciones no drenables.
- Facilitar una limpieza repetible y verificable (inspección visual y por orientación).
Estos principios están recogidos en EHEDG GL‑8 y ISO 14159, que fijan la base de “cleanability” y prevención de contaminación por diseño.
A continuación, algunos conceptos de diseño higiénico:
- Autodrenabilidad: todas las superficies expuestas deben favorecer la evacuación del agua/espuma. En armarios, adoptar pendiente mínima de techo ≥ 30° y aristas de puerta con inclinación positiva para evitar charcos.
- Radios amplios en aristas para facilitar el flujo de limpieza, en la práctica radio ≥ 3 mm, El objetivo es eliminar cantos vivos y zonas de difícil acceso, en línea con los principios generales de EHEDG para cleanability.
- Acabado superficial, en las envolventes para zonas lavables, se exige una rugosidad Ra ≤ 0,8 µm con el fin de minimizar la adhesión de residuos y facilitar la inspección, criterio reconocido como best practice tanto en la industria de alimentación y bebidas como en farmacéutica.
3. Materiales y componentes: 304 vs 316L y herrajes sin zonas de retención
En ambientes con cloruros o agentes químicos/limpiadores agresivos, el acero inoxidable 316L aporta mayor resistencia frente a la corrosión; mientras que, en zonas menos severas, el inox 304 puede ser suficiente.
La elección del material de la envolvente se complementa con juntas de silicona grado alimentario de color azul. Este color facilita la inspección visual (se detectan fragmentos enseguida) y la elasticidad de la silicona se mantiene frente a la exposición de químicos y altas temperaturas.
Además, los herrajes y bisagras deben quedar protegidos e integrados en la parte interior de la envolvente para evitar ‘rincones’. Se busca un diseño de envolvente que reduzca al máximo los puntos ciegos de limpieza.
Otro detalle incluido en las prescripciones son los separadores de pared (espaciadores) para poder limpiar por detrás, así como soportes/pies higiénicos sin roscas expuestas.
Esta distancia de limpieza evita acumulaciones y reduce el riesgo de colonización microbiana.
4. Grado de protección: IP69 no es IP69K
Algo primordial es definir bien el método de lavado. En entornos de wash‑down o de lavado intensivo, la clave no suele estar en la selección del tipo de acero, sino en definir correctamente el IP exigido y verificado.
Si tu proceso usa chorros de agua a alta presión y temperatura, conviene distinguir:
- IPx9 (IEC 60529): chorro potente, método estándar en electricidad.
- IPx9K (ISO 20653): lavado extrema (80-100 bar, ~80 °C), habitual en entornos higiénicos y wash‑down.
Pedir IP69K implica que el armario debe soportar lavado severo a alta presión y temperatura según el protocolo K (agua a ~80 °C, 80–100 bar, a distancias y ángulos definidos). Por ello es recomendable documentar el método real de lavado para evitar sobredimensionar o quedarse corto.
5. Entradas de cable y cableado higiénico: pequeños detalles, grandes diferencias
Un armario impecable se puede arruinar por el simple hecho de montar prensaestopas estándar. En zonas higiénicas utilizamos prensaestopas/pasamuros con:
- Certificación EHEDG.
- Juntas cónicas.
- Superficies pulidas.
Esto evita la capilaridad de fluidos y mejora la resistencia del lavado a alta presión.
Además, utilizar el marcado láser (siempre y cuando proceda) evita zonas de retención y permite transiciones lisas y drenantes.
La documentación de fabricantes de instrumentación higiénica recoge bien estos criterios y cómo instalarlos para mantener la conformidad con las normas pertinentes.
6. Mantenimiento higiénico y fiabilidad del cuadro eléctrico
La higiene no termina en el diseño. Por eso, en las propuestas de Rittal incorporamos dos prácticas sencillas:
6.1. Plan de juntas (gasket‑as‑a‑spare)
Se recomienda la sustitución de juntas en base a un plan de sustitución por ciclos de lavado. El color azul acelera la inspección y permite actuar antes de que la estanqueidad se vea comprometida. Así se evitan microentradas de agua y “fugas fantasma”, que acaban convirtiéndose en fallos intermitentes.
6.2. Monitorización térmica
Instrumentar el cuadro con sondas de temperatura en puntos críticos y definir umbrales de prealarma próximos a los límites de IEC 61439‑1 (calentamiento), de modo que se pueda actuar antes de superar el ΔT admisible.
Conviene recordar que aumentar el IP mejora la higiene, pero penaliza la disipación térmica. Por ello, aunque en algunos casos el uso de ventilación forzada es una buena solución, en entornos del sector alimentario y/o farma, es preferible optar por la climatización higiénica con intercambiadores aire‑agua HD que mantengan la estanqueidad del conjunto.
7. ¿Por qué el diseño higiénico importa en armarios eléctricos?
Como se comentaba al inicio de este artículo, el diseño higiénico en armarios eléctricos no es “poner inox”, sino que es una decisión de ingeniería que combina:
- Geometrías autodrenantes.
- Juntas y pasamuros higiénicos sin zonas de retención.
- Un IP demostrado frente a tu protocolo real de lavado.
- Acabado superficial Ra ≤ 0,8 µm y techos con pendiente que favorezcan el drenaje de líquidos.
- Una climatización HD que controla la temperatura de servicio.
Si el lavado intensivo forma parte del proceso, el diseño higiénico debe figurar en el estándar exigido. Así, cada ciclo de limpieza se convierte en un procedimiento controlado y no en una amenaza para la disponibilidad de la línea.
Si quieres saber más sobre el tema, ¡descárgate nuestro white paper: “Diseño higiénico y armarios de distribución”!